En este artículo
- ¿Qué es una convulsión febril?
- ¿Qué síntomas tiene una convulsión febril?
- ¿Qué hacer durante una convulsión febril?
- ¿Se puede prevenir una convulsión febril?
- ¿Deja secuelas una convulsión febril?
- ¿Por qué se produce una convulsión febril?
- En España
- ¿Cuándo acudir al médico o a urgencias tras una convulsión febril?
- Preguntas frecuentes sobre la convulsión febril
- Referencias
Respuesta rápida
La convulsión febril es una crisis con pérdida de conciencia y sacudidas que aparece con fiebre, entre los 6 meses y los 5 años [2]. Túmbalo de lado, no le metas nada en la boca y mira el reloj. Llama al 112 si es la primera vez o dura más de 5 minutos [1] (AEP, En Familia).
¿Qué es una convulsión febril?
Es una crisis convulsiva que aparece con fiebre en un niño sano, sin infección en el cerebro ni otra causa. La AEP la define entre los 6 meses y los 5 años, con temperatura superior a 38 °C[2]. No es lo mismo que la epilepsia.
Una crisis que casi siempre cede sola
Lo habitual es que ocurra en el primer día de fiebre[3], a veces cuando la temperatura apenas está subiendo y aún no habías notado que tu hijo tenía fiebre[1]. Cualquier infección común (catarro, anginas, gastroenteritis) puede desencadenarla[4].
Las convulsiones febriles afectan a alrededor del 4-5 % de los niños[2]. Entre el 60 % y el 70 % son simples: afectan a todo el cuerpo, duran menos de 15 minutos y el niño se recupera pronto[2]. El 30-40 % son atípicas: focales, prolongadas o repetidas en las primeras 24 horas[2]. Esa clasificación la hace el médico, no tú.
Lo que has visto ayuda mucho: a qué hora empezó, cuánto duró, qué movimientos hizo, cómo respiraba y cómo quedó después. Si puedes, controla la duración con un reloj[1], pero no retrases la llamada de ayuda para grabar.
No es culpa de nadie: no ocurre por un fallo de los padres.
¿Qué síntomas tiene una convulsión febril?
El niño pierde la conciencia de golpe, el cuerpo se pone rígido y aparecen sacudidas de brazos y piernas; a veces se queda flácido[3]. Puede poner los ojos en blanco, tener los labios morados y parecer que no respira[3].
Qué ver sin intentar frenar la crisis
Es una escena muy angustiosa, pero casi todas paran en unos minutos[3]. Al terminar, es normal que esté adormilado, confuso o llorón durante un rato, y que poco a poco vuelva a reaccionar contigo.
Si sigue sin responder, muy distinto de lo normal o con dificultad para respirar, es una urgencia.
A veces, tras la crisis, un lado del cuerpo queda débil durante un tiempo (parálisis de Todd). Es un dato de crisis atípica[2]. No tienes que saber el nombre: cuéntale al médico lo que viste.
No decidas tú si fue una convulsión febril simple. Fiebre y sacudidas pueden darse en otras enfermedades y solo un médico puede distinguirlas.
¿Qué hacer durante una convulsión febril?
Mantén la calma, no dejes solo al niño, túmbalo de lado y aparta los objetos con los que pueda golpearse[1]. No le metas los dedos ni ningún objeto en la boca[1].
Pasos que protegen a tu hijo
- Tumba al niño de lado, sobre un costado, en un lugar seguro: así respira mejor[1].
- Aparta muebles, juguetes y objetos con los que pueda hacerse daño[1].
- No lo sujetes ni intentes parar los movimientos[1].
- No le metas nada en la boca ni le des de beber o comer hasta que esté despierto y alerta[1].
- Afloja la ropa que le apriete el cuello o la cintura[1].
- Mira el reloj: anota cuándo empezó y cuándo terminó[1].
- Llama al 112 si es la primera vez o si dura más de 5 minutos[1].
No existe riesgo de tragarse la lengua[1]. No hace falta hacer reanimación (RCP) ni respiración boca a boca, ni sacudir o zarandear al niño[1]. Tampoco lo metas en agua ni le eches agua.
Cuando cesen las sacudidas, déjalo de lado, en un sitio tranquilo, y no lo dejes solo. Si es la primera vez, conviene que lo vea un médico que confirme el diagnóstico: acude al centro de salud o al hospital más cercano[1]. Con prisa pero con calma: hay que evitar las carreras que provoquen un accidente de tráfico[3].
Si tu pediatra ya te ha indicado una medicación de rescate porque tu hijo tiene crisis conocidas, dásela como te explicó[1].
¿Se puede prevenir una convulsión febril?
No. Ni las medidas físicas (paños tibios, baño) ni los antitérmicos evitan que el niño convulsione[1]. Cuando haya fiebre, paracetamol o ibuprofeno sirven para que se encuentre mejor[3], no para prevenir la crisis[2]. Sigue la ficha técnica y las indicaciones de tu pediatra.
¿Puede repetirse?
Sí. Tras una primera convulsión febril, repite de media el 30-45 % de los niños[2]. Es más probable si el niño tiene menos de 1 año, si un familiar de primer grado las tuvo, si la temperatura era baja en la primera crisis, si se repite en el mismo proceso febril o si fue atípica[2].
Estas cifras sirven para entender el riesgo, no para vivir en alerta. Lo más útil es saber qué hacer y a quién llamar. La AEP señala que los riesgos no aumentan porque la crisis se repita[2].
¿Hay medicación para evitarlas?
La AEP desaconseja usar antiepilépticos de forma preventiva en todos los casos: las convulsiones febriles son benignas, y los posibles efectos adversos superan los beneficios[2]. Pocos niños tienen que tomar medicación[3]. Nunca empieces, pares ni prestes un anticonvulsivo por tu cuenta.
Si la crisis te ha generado mucha ansiedad, pide a tu pediatra que te explique cómo actuar. La AEP recomienda ofrecer apoyo y formación a las familias[2].
¿Deja secuelas una convulsión febril?
No. Las secuelas neurológicas son excepcionales y los estudios a largo plazo muestran un desarrollo normal en los niños con convulsiones febriles[2].
¿Puede acabar en epilepsia?
Es poco frecuente. Familia y Salud indica que solo 1 de cada 100 niños con convulsiones febriles, sin otra enfermedad neurológica, tendrá epilepsia[3]. El protocolo de la AEP da un rango más amplio, del 2 % al 10 %, según el tiempo de seguimiento y el tipo de crisis[2]. El riesgo es mayor si es atípica, si ocurre antes del año, si hay antecedentes familiares de epilepsia o si el niño ya tenía un retraso del desarrollo[2].
¿Hacen falta pruebas?
Casi nunca. Si el niño mantiene la conciencia normal, se encuentra el foco de la infección y la exploración neurológica es normal, no hacen falta pruebas complementarias[2]. La AEP no recomienda neuroimagen ni electroencefalograma de rutina[2]. La punción lumbar se plantea si hay signos de infección del sistema nervioso central o en lactantes menores de 18 meses sin vacunación adecuada[2].
¿Por qué se produce una convulsión febril?
Se debe a una suma de factores: un cerebro todavía inmaduro, la predisposición genética y la fiebre de una infección, casi siempre vírica[2].
Fiebre, edad y herencia
Si un familiar de primer grado las ha tenido, el riesgo ronda el 10-15 %[2]. Su frecuencia máxima es hacia los 18 meses[2]. Que no haya antecedentes familiares no las descarta.
El médico explora al niño para descartar otras causas, como una meningitis. Los signos meníngeos, como la rigidez de nuca o la fontanela abombada, obligan a investigar[2].
En España
En España, ante una convulsión, la AEP recomienda llamar al 112, sobre todo si dura más de 5 minutos o es la primera vez, y acudir después al centro de salud o al hospital[1].
- Datos de la AEP (protocolo 2022): prevalencia aceptada del 4-5 % de los niños e incidencia anual de 460 por 100 000 niños menores de 4 años[2].
- Dónde acudir: si es la primera vez, la SEUP aconseja ir a urgencias; también si se repite o el niño está muy dormido, confuso o irritable[4]. Tu pediatra de atención primaria hará el seguimiento después.
- Vacunas: el Ministerio de Sanidad mantiene el calendario común de vacunación 2025[5]. Una convulsión febril no es motivo para saltarse las vacunas del calendario[3]. Los antitérmicos no deben usarse para prevenir la convulsión antes o después de vacunar[3]. Si tienes dudas, coméntalas con tu pediatra.
¿Cuándo acudir al médico o a urgencias tras una convulsión febril?
Acude a un centro sanitario si es la primera vez, aunque ya haya pasado[3]. Llama al 112 si dura más de 5 minutos[1].
| Signo | Qué hacer |
|---|---|
| Crisis de más de 5 minutos[1] | Llama al 112 y mantén al niño de lado |
| Primera convulsión de su vida[1] | Llama al 112 y, si ya ha pasado, acude a urgencias[4] |
| La convulsión se repite[4] | Acude a urgencias; llama al 112 si no para |
| Muy dormido, confuso, decaído o irritable[4] | Acude a urgencias |
| Respiración que no se normaliza, o no responde | Llama al 112 |
| Rigidez de nuca o fontanela abombada[2] | Acude a urgencias de inmediato |
| Un lado del cuerpo débil tras la crisis[2] | Acude a urgencias |
Si te cuesta llevarlo, llama al 112. Mientras llegan, mantén al niño de lado y no le pongas nada en la boca.
Cuándo pedir cita con el pediatra
Aunque no haya signos de alarma, pide cita en el centro de salud tras cualquier convulsión febril. Es el momento de repasar lo ocurrido, hablar del riesgo de repetición y resolver dudas.
Lleva apuntado cuándo empezó la fiebre, cómo fueron los movimientos, cuánto duró, si se repitió y cuánto tardó en recuperarse. Cuenta también si hay antecedentes familiares y qué medicación toma.
Preguntas frecuentes sobre la convulsión febril
¿Es peligrosa una convulsión febril?
Casi siempre es benigna y no deja secuelas[2]. Aun así, si es la primera vez debe verla un médico[3], y si dura más de 5 minutos hay que llamar al 112[1].
¿Tengo que meterle algo en la boca para que no se trague la lengua?
No. No hay riesgo de tragarse la lengua y no se debe meter ningún objeto ni los dedos[1]. Colócalo de lado y aparta lo que pueda golpearle.
¿Darle paracetamol o ibuprofeno antes evita la convulsión?
No. Los antitérmicos no previenen las convulsiones febriles ni las recurrencias[2]. Sirven para que el niño esté más cómodo con la fiebre[3].
¿Mi hijo puede volver a tener otra convulsión febril?
Sí. Tras la primera, repite de media el 30-45 %[2]. El riesgo es mayor si la primera fue antes del año de edad[2].
¿Una convulsión febril es epilepsia?
No. Un niño no es epiléptico por haber tenido una o varias convulsiones con fiebre[3]. Solo 1 de cada 100 desarrollará epilepsia según Familia y Salud[3]; la AEP da un rango del 2 % al 10 %, según el seguimiento y el tipo de crisis[2].
¿Puedo vacunar a mi hijo si ha tenido una convulsión febril?
Sí, las vacunas del calendario deben administrarse[3]. Comenta con tu pediatra la convulsión, sobre todo si ocurrió tras una vacuna[2].
Texto elaborado con ayuda de IA y comprobado automáticamente con las fuentes de abajo el 4 de noviembre de 2026; revisión médica: pendiente. Fuentes principales: AEP, AEPap y SEUP; cuando no coinciden, el texto muestra la diferencia. Cómo hacemos los artículos (en portugués).
Referencias
- Convulsiones febriles — Salud en Familia · Asociación Española de Pediatría (AEP), En Familia, s. f. aeped.es ↗
- Convulsiones febriles (García Ron A, Arriola Pereda G). Protoc diagn ter pediatr. 2022;1:379-385 · Asociación Española de Pediatría (AEP), 2022 static.aeped.es ↗
- Convulsión febril · Familia y Salud, s. f. familiaysalud.es ↗
- ¿Qué es una convulsión febril? ¿Por qué se producen? · Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), 2025 seup.org ↗
- Calendario de vacunación a lo largo de toda la vida 2025 · Ministerio de Sanidad, 2025 sanidad.gob.es ↗
Contenido informativo: no sustituye la consulta con tu pediatra. Ante una urgencia, llama al 112.



