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Medicamento para los cólicos del bebé: qué ayuda y qué evitar

No hay un medicamento para los cólicos que sirva para todos los bebés: la mayoría de los tratamientos no han demostrado eficacia y conviene usarlos solo si lo indica el pediatra. Ayudan el contacto, el baño templado, un ambiente tranquilo y revisar la toma. Fiebre, vómitos, sangre en las heces o un bebé flácido requieren valoración médica.

Pediatrando Publicado el Revisión médica pendiente 17 min de lectura Cómo hacemos los artículos (en portugués)
AEPMinisterio de SanidadAEPapISCIIIOMS
Padre sentado en una mecedora con un recién nacido dormido en brazos, en una habitación tranquila con una lámpara encendida
En este artículo
  1. Resumen
  2. ¿Qué son los cólicos del lactante?
  3. ¿Por qué tiene cólicos mi bebé?
  4. ¿Cuáles son los síntomas de los cólicos en el bebé?
  5. ¿Cómo aliviar los cólicos del bebé?
  6. ¿Cuándo consultar al pediatra por los cólicos?
  7. ¿Se pueden prevenir los cólicos del bebé?
  8. Preguntas frecuentes
  9. Glosario
  10. Referencias

Respuesta rápida

Ante los cólicos del lactante, lo primero no es dar un medicamento por tu cuenta. Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), conviene evitar tratamientos que en su mayoría no han demostrado eficacia. Los brazos, el contacto piel con piel, el baño templado, un ambiente tranquilo y revisar la toma suelen ayudar, siempre que el bebé coma bien y no tenga signos de enfermedad. Fiebre, vómitos repetidos, sangre en las heces, tripa muy hinchada, rechazo de las tomas o un bebé flácido o muy dormido necesitan valoración médica. En una emergencia, llama al 112.

Los cólicos pueden dejar al bebé inquieto y a la familia agotada. Te explicamos cómo reconocerlos, qué ayuda de verdad, por qué no conviene probar medicamentos por tu cuenta y qué señales no encajan con un cólico sencillo.

Resumen

  • El cólico del lactante es un llanto intenso y difícil de consolar en un bebé sano. Suele empezar entre la tercera y la sexta semana de vida y lo habitual es que desaparezca entre los 3 y los 4 meses.
  • Los brazos, el contacto, el baño templado, menos estímulos y revisar la toma son más seguros que probar medicamentos.
  • Un bebé que toma solo pecho no necesita agua ni infusiones. La miel no debe darse antes del año de edad.
  • No interrumpas la lactancia ni cambies de leche de fórmula por tu cuenta para tratar los cólicos.
  • Fiebre, vómitos repetidos, sangre en las heces, rechazo de las tomas o bebé flácido: consulta con urgencia.
Recién nacido tumbado boca arriba sobre una superficie blanda, con la tripa algo hinchada y gesto de molestia

¿Qué son los cólicos del lactante?

El cólico del lactante es un cuadro de llanto intenso, inquietud o irritabilidad, difícil de consolar, en un bebé sano en el que no hay otra causa que explique el llanto. El diagnóstico es clínico: lo hace el pediatra a partir de lo que cuentas y de la exploración, sin pruebas de laboratorio ni de imagen.

La definición clásica se conoce como «regla de los 3»: episodios de llanto intenso e inconsolable durante más de 3 horas al día, al menos 3 días a la semana y durante al menos 3 semanas, en un bebé bien alimentado que gana peso con normalidad. Aun así, puede ser cólico aunque tu bebé no llore tres horas seguidas todos los días: lo que cuenta es el patrón que se repite.

Conviene distinguir los cólicos de cualquier llanto. Hambre, sueño, frío, calor, pañal sucio, ganas de brazos, un agarre incómodo, una infección o un dolor pueden provocar una irritabilidad parecida. Solo se piensa en cólico cuando se han descartado estas otras causas. En un recién nacido, un cambio pequeño de comportamiento merece atención, porque todavía no puede mostrar dónde le duele.

Los cólicos no son culpa de nadie. No significan que lo estés haciendo mal ni que falle la lactancia. Son un proceso benigno que desaparece solo tras los primeros meses de vida y no deja secuelas.

Apunta cuándo empieza el llanto, cuánto dura, cómo van las tomas y si hay vómitos, fiebre o cambios en las heces. Ese relato hace la consulta más concreta y evita encadenar remedios caseros que podrían retrasar el diagnóstico de otro problema.

Recién nacido con la tripa hinchada, llorando, con las piernas encogidas hacia el abdomen

¿Por qué tiene cólicos mi bebé?

No se conoce con exactitud la causa. La AEPap lo describe como un proceso madurativo de adaptación del intestino que se resuelve hacia el final del tercer mes de vida. Que desaparezca solo con el tiempo apunta a que la maduración del aparato digestivo tiene un papel importante.

Los cólicos aparecen tanto en bebés que toman pecho como en los que toman leche de fórmula. Tragar aire durante la toma puede aumentar la molestia. Ocurre cuando el agarre no es cómodo, cuando el bebé se atraganta con el flujo de leche o cuando se le da de comer mientras llora mucho.

¿La alimentación de la madre provoca cólicos? En general, no. La AEPap explica que los «gases» de la madre se quedan en su intestino y no pasan a la leche, así que no pueden causar los cólicos. No hace falta que la madre excluya alimentos durante la lactancia. Si notas que el cólico empeora siempre después de comer algo concreto, coméntalo con el pediatra.

¿Y la alergia a la proteína de leche de vaca? Rara vez es la causa del cólico. Se estudia cuando hay un conjunto de señales, como sangre en las heces, lesiones en la piel, vómitos repetidos, diarrea o poca ganancia de peso. En ese caso, solo el pediatra debe indicar retirar las proteínas de leche de vaca de la dieta de la madre o cambiar la leche de fórmula, y después reevaluará si el cambio fue el responsable de la mejoría. Quitar alimentos por tu cuenta puede perjudicar la nutrición de la madre y del bebé.

Madre acunando en brazos a un recién nacido, con el bebé en posición vertical y la cabeza apoyada en su hombro

¿Cuáles son los síntomas de los cólicos en el bebé?

El signo más típico es un llanto intenso y difícil de calmar, mientras que entre las crisis el bebé está bien: come, crece y se relaciona con normalidad.

Durante la crisis puede ponerse colorado, cerrar los puñitos, encoger las piernas, endurecer la tripa y expulsar gases. Pero llorar, estar irritable o ponerse colorado no siempre significa cólico.

El llanto suele aparecer a horas parecidas, a menudo al final de la tarde o al empezar la noche, y se repite varios días a la semana. Es una referencia, no una meta que haya que medir con el reloj. Un bebé que llora menos también puede estar enfermo, y un bebé que llora más no debe etiquetarse automáticamente como «bebé con cólicos».

Entre las crisis, fíjate en si vuelve a interactuar, come con ganas, moja los pañales como siempre y respira tranquilo. Si crece, come, gana peso y no tiene fiebre, vómitos frecuentes ni sangre en las heces, normalmente no hay motivo de preocupación. Si lo ves decaído, no reacciona como siempre o deja de comer, la prioridad ya no es buscar un medicamento: es que lo valoren.

Anotar la hora del llanto, las tomas, los vómitos y las deposiciones puede ayudar al pediatra. Si estás agotado, turnaros entre adultos y dejar al bebé unos minutos en un lugar seguro, sin zarandearlo ni gritarle, también es una forma de cuidarlo.

Recién nacido durmiendo plácidamente en una cuna, con expresión serena

¿Cómo aliviar los cólicos del bebé?

Para aliviarlos, da prioridad a las medidas de consuelo y observa cómo responde tu bebé. No le des medicamentos, infusiones ni productos naturales sin que te lo indique el pediatra.

¿Existe un medicamento para los cólicos del bebé?

No hay un medicamento para los cólicos que sirva para todos los bebés. La AEPap indica que se debe evitar la toma de tratamientos, que en su mayor parte no han demostrado eficacia, y que lo más importante es reducir la ansiedad de los padres y dar tranquilidad al bebé.

¿Y los probióticos? Algunos estudios han mostrado mejoría con ciertos probióticos o con suplementos de lactasa, y no se han descrito efectos secundarios, por lo que el pediatra puede aconsejar probarlos. No sirve cualquier producto: que lo use o no tu bebé es una decisión del pediatra.

Los antiespasmódicos, los analgésicos y otros productos de farmacia tienen sus propias indicaciones, límites de edad y efectos adversos. La edad del bebé, la alimentación, los síntomas asociados y la causa probable cambian la decisión. Una receta antigua, el consejo de un familiar o un prospecto leído fuera de contexto no sustituyen a la consulta. No uses restos de tratamientos anteriores ni compartas medicamentos entre hermanos.

Nunca des un medicamento «por probar», aunque el llanto sea muy intenso. El pediatra puede concluir que no hace falta ninguno y seguir la evolución. No es ignorar el sufrimiento del bebé: es evitar algo que no trata la causa o que puede esconder señales importantes. Si tu bebé ha tomado un medicamento por error o tienes dudas sobre un posible exceso, llama al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) o, si está mal, al 112.

Tampoco uses homeopatía, flores de Bach, remedios populares, infusiones, agua con azúcar, aceites esenciales ni preparados caseros. El bebé que toma solo leche materna y mama bien no necesita otros líquidos, ni agua ni suero, salvo indicación médica, según el Comité de Lactancia Materna de la AEP. Además, el Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII recoge la recomendación de la AESAN de no dar miel ni infusiones a menores de un año, aunque el agua se haya hervido, por el riesgo de botulismo, una enfermedad grave. La AEPap aconseja evitar la miel hasta el año de edad.

¿Qué hacer en casa durante una crisis de cólico?

Estas medidas sencillas se pueden combinar:

  • coge al bebé en brazos; puedes probar el contacto de su tripa con la tuya;
  • envuélvelo en una mantita ligera mientras lo tienes en brazos, despierto y con un adulto cerca;
  • flexiona con suavidad sus muslos sobre la tripa, sin presionar;
  • dale un baño templado o ponle una compresa templada en la tripa;
  • reduce los estímulos: menos ruido y menos gente alrededor;
  • busca un ambiente tranquilo, con música suave si le calma;
  • mantén una rutina para el baño, el sueño y los paseos.

Cuidado con el calor: comprueba la temperatura del agua y de la compresa en tu muñeca antes de acercarlas al bebé. No uses bolsas de agua caliente ni objetos calentados en el microondas, porque la piel del bebé se quema con mucha facilidad.

Después de la toma, mantén al bebé en vertical sobre ti durante un rato, siempre con un adulto despierto. Para dormir, ponlo boca arriba, sobre un colchón firme, sin almohada, mantas sueltas ni objetos en la cuna. El Ministerio de Sanidad recuerda que colocar al bebé boca abajo para dormir es el principal factor de riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante, y que también influyen el humo de tabaco, los colchones blandos y el exceso de calor. No lo pongas boca abajo para dormir como remedio contra los gases.

Si el contacto aumenta su irritación, para y prueba solo con un ambiente silencioso. Nunca zarandees al bebé. El llanto prolongado puede llevar al límite a cualquier adulto, así que pide ayuda antes de perder el control. Cuidar a quien cuida también forma parte de la seguridad del bebé.

Remedio casero para el cólico del recién nacido que toma pecho: ¿qué funciona?

Para el recién nacido que toma pecho, el «remedio casero» más seguro no es una sustancia, sino una rutina de consuelo: brazos, contacto piel con piel con un adulto despierto, un ambiente tranquilo, movimientos suaves y atención al agarre. Ofrece el pecho cuando pida, sin horarios fijos, pero recuerda que no todo llanto es hambre: también llora por molestia o por querer arrullo.

No interrumpas la lactancia para reducir los cólicos. Hacer pausas durante la toma puede ayudar si el bebé traga mucho aire. Fíjate en si la boca abarca buena parte de la areola y si hay chasquidos, atragantamientos repetidos o leche que se escapa. Si ves estas señales, pide que un profesional de la salud (matrona, pediatra o asesora de lactancia) valore el agarre.

No hagas masajes fuertes, no aprietes la tripa y no introduzcas bastoncillos, termómetros, supositorios ni ningún objeto por el ano para «soltar gases» o provocar la caca.

Las infusiones de anís, manzanilla u otras plantas no son inofensivas para un recién nacido. Pueden estar contaminadas, provocar una reacción, ocupar el lugar de la leche materna y no tratan causas como una infección o una alergia. Si alguien te propone una receta tradicional, agradece su interés y consúltalo antes con el pediatra.

  1. Calma el ambiente y sostén al bebé de forma cómoda, sin apretarle la tripa.
  2. Comprueba si hay hambre, pañal sucio, calor, frío, ropa apretada o dificultad con el agarre.
  3. Prueba el contacto tripa con tripa, flexiona con suavidad sus piernecitas o dale un baño templado.
  4. Haz pausas durante la toma y mantenlo en vertical sobre ti después de comer, con un adulto despierto.
  5. Acuéstalo boca arriba, sobre una superficie firme y sin objetos sueltos.
  6. Deja de hacer cualquier cosa que le haga llorar más y pide orientación si el patrón persiste o cambia.
Bebé tomando un biberón, con expresión satisfecha y los ojos cerrados

¿Cuándo consultar al pediatra por los cólicos?

Consulta con su pediatra de atención primaria (en tu centro de salud) cuando el llanto sea recurrente y difícil de consolar, cuando venga con dificultad para comer o cuando se salga de lo habitual en tu bebé. Solo se busca algo más serio cuando hay señales de alarma, como sangre en las heces, poca ganancia de peso, fiebre o rechazo de las tomas.

Pide cita también si no consigues mantener la rutina, si el bebé no parece estar bien entre las crisis o si te preocupan su crecimiento y su alimentación. La exploración del pediatra es lo que distingue un cólico de otras situaciones que necesitan tratamiento.

¿Qué señales requieren atención urgente?

Lleva a tu bebé a urgencias, o llama al 112 si no puedes trasladarlo, si presenta alguna de estas señales:

  • está muy flácido, se mueve menos de lo normal o está muy dormido y cuesta despertarlo;
  • convulsiones (temblores o «ataque») o pérdida de conciencia;
  • dificultad para respirar, respiración muy rápida o aspecto de cansancio;
  • no consigue mamar o tomar el biberón;
  • fiebre: 37,5 °C o más en la axila (38 °C o más en el recto). En menores de 3 meses, la fiebre requiere que lo vea un pediatra;
  • manchas rojas o moradas en la piel, o orina muy oscura;
  • heces con sangre;
  • vómitos verdes, tripa muy hinchada y dura, o empeoramiento rápido;
  • vómitos repetidos con rechazo de las tomas.

No esperes a que pase la crisis si aparece alguna de estas señales. No des medicamentos para disimular los síntomas y no fuerces las tomas. Cuando acudas, cuéntales todo lo que le has dado, incluidos medicamentos, infusiones o productos naturales. Si sospechas una intoxicación, no provoques el vómito y llama al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) o al 112.

Consejos para prevenir los cólicos del bebé: madre dando el pecho en un sillón y madre sosteniendo al bebé en vertical

¿Se pueden prevenir los cólicos del bebé?

No hay una forma garantizada de evitarlos, pero algunos cuidados reducen la molestia y ayudan a notar pronto cuándo el llanto no parece el habitual.

Durante la toma, observa el agarre y el ritmo del bebé. No lo apresures ni insistas cuando muestre que está saciado. Si hay atragantamientos, chasquidos, dolor al amamantar o mucha pérdida de leche, pide que te lo valoren. Corregir la técnica ayuda más que cambiar de producto o probar recetas.

Organiza el descanso con menos luz, ruido y manipulación cuando el bebé muestre señales de sueño. Una rutina previsible de baño, sueño y paseo puede ayudar. Los brazos, la voz conocida y los movimientos lentos calman, pero el adulto debe parar si está cansado o irritado. Turnarse en el cuidado es una medida práctica de protección.

Mantén la casa libre de humo de tabaco: es perjudicial para la salud respiratoria del bebé y también aumenta el riesgo de muerte súbita. La norma vale para las visitas, porque el humo se queda en la ropa y en el ambiente.

Evita los cambios de alimentación por tu cuenta. Si das el pecho, retirar la leche, el trigo u otros alimentos sin valoración genera restricciones innecesarias. Si das leche de fórmula, no la cambies sin indicación del pediatra. La prevención debe proteger el crecimiento, no solo silenciar el llanto.

Por último, mira al bebé en su conjunto. Si cambia su comportamiento, si la toma se complica o si aparece una señal de alarma, el siguiente paso no es buscar otro medicamento para los cólicos, sino hablar con el pediatra y llevarle información clara sobre lo ocurrido.

  • Aliviar una crisis de llanto en casa → Reduce los estímulos, ofrece contacto tripa con tripa, prueba un baño templado y revisa la toma, sin dar medicamentos por tu cuenta.
  • Cuidar a un recién nacido que toma pecho → Observa el agarre, haz pausas si hace falta y mantenlo en vertical después de la toma, sin darle infusiones ni agua.
  • Saber si necesitas consulta → Fíjate en las tomas, los pañales, la interacción y la evolución del llanto, y consulta al pediatra si el patrón persiste o aparecen otros síntomas.
  • Decidir si un medicamento o probiótico es adecuado → No uses restos ni consejos de terceros; el pediatra valora la causa y la seguridad del tratamiento.
  • Pasar un momento de agotamiento → Deja al bebé boca arriba en un sitio seguro, pide un relevo y aléjate unos minutos, sin zarandearlo nunca.
  • Bebé que llora pero come, crece e interactúa bien entre las crisis: usa medidas de consuelo, observa el patrón y habla con el pediatra si persiste.
  • Bebé con fiebre, vómitos repetidos, sangre en las heces, rechazo de las tomas o flácido: acude a urgencias sin intentar disimular las señales con remedios caseros. En una emergencia, llama al 112.
  • Cuidador inseguro, agotado o que no consigue calmar al bebé: turnaos, dejad al bebé en un lugar seguro y buscad apoyo en el equipo de salud de tu centro de salud.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor medicamento para los cólicos del bebé?

No hay un único medicamento indicado para todos los bebés. La AEPap recomienda evitar tratamientos que en su mayoría no han demostrado eficacia. El pediatra debe valorar al bebé antes de recomendar cualquier producto. Mientras tanto, los brazos, el baño templado, un ambiente calmado y revisar la toma pueden aliviar.

¿Puedo darle una infusión a un recién nacido con cólicos?

No. Un bebé que toma solo leche materna no necesita otros líquidos, ni agua ni infusiones, salvo indicación médica. Tampoco le des agua con azúcar, y evita la miel hasta que cumpla un año.

¿Qué hago para aliviar los cólicos de un bebé que toma pecho?

Mantén la lactancia, observa el agarre, haz pausas si hace falta y ten al bebé en vertical después de la toma. El contacto tripa con tripa, flexionar con suavidad sus piernecitas y un baño templado pueden ayudar. Para dormir, siempre boca arriba.

¿Hasta cuándo duran los cólicos del bebé?

Suelen empezar entre la tercera y la sexta semana de vida, y lo más común es que desaparezcan cuando el bebé tiene entre tres y cuatro meses.

¿Cómo sé si es un cólico o algo más grave?

En el cólico, el bebé está bien entre las crisis y crece con normalidad. Fiebre, vómitos repetidos, sangre en las heces, tripa muy hinchada, rechazo de las tomas, bebé flácido o muy dormido y dificultad para respirar requieren valoración médica.

¿Puedo masajear la tripa del bebé?

Los movimientos suaves, como flexionar los muslos sobre la tripa, pueden ayudar. Evita los masajes fuertes o la presión en el abdomen. Si el contacto aumenta la molestia, para.

¿La alimentación de la madre que da el pecho causa cólicos?

En general, no. Los gases de la madre no pasan a la leche. Si se sospecha alergia a la proteína de leche de vaca, el pediatra debe orientar y supervisar cualquier cambio.

¿Qué hago si estoy agotado por el llanto?

Deja al bebé boca arriba en un lugar seguro, aléjate unos instantes y pide ayuda a otro adulto. Nunca zarandees al bebé. Si te preocupa su salud, acude a urgencias o llama al 112.

Glosario

Cólico del lactante: patrón de llanto intenso y difícil de consolar en un bebé sano de menos de 5 meses, sin otra causa tras la valoración.

Agarre: forma en que la boca del bebé se coloca en el pecho para sacar la leche con comodidad y eficacia.

Probiótico: microorganismo vivo que puede aportar un beneficio para la salud; en los cólicos solo se han estudiado algunas cepas concretas.

Estado general: conjunto de señales que muestran cómo está el bebé, como la interacción, la succión, la respiración, la hidratación y el ánimo.

Señal de alarma: síntoma o cambio que puede indicar enfermedad y requiere valoración médica rápida.

Sueño seguro: acostar al bebé boca arriba, sobre una superficie firme, sin almohada, mantas sueltas ni objetos en la cuna.

Cómo se ha hecho este texto

Texto elaborado con ayuda de IA y comprobado automáticamente con las fuentes de abajo el 12 de octubre de 2026; revisión médica: pendiente. Fuentes principales: AEP, Ministerio de Sanidad y AEPap; cuando no coinciden, el texto muestra la diferencia. Cómo hacemos los artículos (en portugués).

Referencias

  1. Cólicos del lactante (En Familia) · Asociación Española de Pediatría (AEP), s. f. aeped.es ↗
  2. Recomendaciones sobre lactancia materna del Comité de Lactancia Materna de la AEP · Asociación Española de Pediatría (AEP), s. f. aeped.es ↗
  3. Fiebre en la infancia (En Familia) · Asociación Española de Pediatría (AEP), s. f. aeped.es ↗
  4. Síndrome de muerte súbita del lactante · Ministerio de Sanidad, s. f. sanidad.gob.es ↗
  5. ¿Qué es el cólico del lactante? · AEPap – Familia y Salud, s. f. familiaysalud.es ↗
  6. ¿Hay alternativas de tratamiento para el cólico del lactante? · AEPap – Familia y Salud, s. f. familiaysalud.es ↗
  7. «La mamá que amamanta debe evitar ciertos alimentos para que el bebé no tenga cólico del lactante» · AEPap – Familia y Salud, s. f. familiaysalud.es ↗
  8. Alimentación de 6 a 24 meses (PSI) · AEPap, 2024 aepap.org ↗
  9. Informe epidemiológico sobre la situación del botulismo en España 2019-2020 · Centro Nacional de Epidemiología – ISCIII, 2020 cne.isciii.es ↗
  10. Botulismo · Organización Mundial de la Salud (OMS), s. f. who.int ↗

Contenido informativo: no sustituye la consulta con tu pediatra. Ante una urgencia, llama al 112.

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